Grabando riffs funk con el Fender SuperSonic

Ayer, cuando los oficineros salían a guerrear el regreso a casa...

...y cuando la mayoría de bogotanos se refugian frente a sus televisores, nosotros iniciamos una atípica y muy divertida sesión de grabación de cuatro horas de guitarra eléctrica para la nueva canción de Sick Gemini.

Conectamos la pesada y versátil Fender Jazzmaster color mantequilla de maní al Fender SuperSonic, un hermoso ampli de tubos que reside actualmente nuestra Sala 1.  

Para capturar la riqueza del tono de este amplificador lo grabamos con dos micrófonos: el “caballo viejo” Shure SM57 y el AKG condensador, encargado de registrar hasta los detalles más esotéricos y sutiles.

En la mitad de la sesión, un altibajo en la corriente eléctrica, cortesía de Codensa, puso en entredicho el futuro de la grabación. Por suerte, nuestro estudio está blindado con una UPS tipo: tanque de guerra.

El sonido grabado resultó cálido, setentero, con mucha dinámica y con gran definición. Cada lick, acento, matiz o metida de pata quedó registrada en toda su gloria.   

Fue una sesión extensa. Pero no había afán.

Nuestro propósito fue capturar los riffs funk con todas las de la ley, grabar interpretaciones únicas, inspiradas y lo más importante: disfrutar del sonido.

Los estómagos vacíos podían esperar, aunque sea unos minutos más.